Protocolo Ético de Custodia Compartida
Memoria Viva no es dueña de la memoria que resguarda. Actúa como custodio técnico de cantos, rezos, testimonios y fotografías que pertenecen, en su sentido más profundo, a las familias, cabildos y comunidades portadoras de Santiago de Cuba. Este protocolo existe para que esa distinción —custodia técnica vs. propiedad moral— se sostenga en cada decisión de la plataforma.
- Ningún material se publica sin el consentimiento explícito de quien lo aporta o de la persona/institución que lo autoriza en su nombre (por ejemplo, la directiva de una sociedad de Tumba Francesa o un cabildo).
- El consentimiento cubre tres decisiones separadas y revocables de forma independiente: (1) digitalizar y conservar, (2) publicar en acceso abierto, (3) permitir descarga o reutilización por terceros. Aceptar una no implica aceptar las otras.
- Para menores de edad que aparezcan en grabaciones o fotografías, se requiere consentimiento adicional del padre, madre o tutor, y el material se revisa caso por caso antes de publicarse.
- Los derechos morales sobre cantos sagrados, rezos, toques rituales y relatos orales son inalienables y pertenecen a la comunidad portadora, no a Memoria Viva ni a quien realizó la grabación.
- Memoria Viva puede sostener licencias de uso (p. ej. Creative Commons) sobre la grabación como objeto técnico, pero nunca sobre el contenido cultural en sí — la comunidad conserva el derecho a pedir que se retire, corrija o recontextualice cualquier pieza en cualquier momento.
- Existen categorías de conocimiento que ciertas tradiciones (por ejemplo, ramas del cabildo o la Tumba Francesa) consideran de circulación limitada a iniciados. El protocolo reconoce que "documentar" no equivale a "publicar abiertamente".
- Antes de catalogar un aporte, se pregunta explícitamente al portador si el contenido tiene restricciones de acceso (solo-comunidad, solo-investigación con permiso, o abierto), y la plataforma respeta esa clasificación técnicamente, no solo de palabra.
- Toda digitalización se entrega también, sin costo, en su formato original de alta fidelidad a la familia o institución que la aportó — Memoria Viva nunca es el único lugar donde existe la copia.
- Los metadatos (geolocalización, fecha, nombres de intérpretes) se recopilan solo con autorización expresa y pueden anonimizarse o generalizarse a solicitud del portador (por ejemplo, "barrio de Los Hoyos" en vez de una dirección exacta).
- Cualquier persona o institución portadora puede solicitar en cualquier momento la despublicación total o parcial de su aporte, sin necesidad de justificar el motivo.
- La solicitud se atiende en un plazo máximo de 10 días hábiles y no requiere pasar por procesos legales.
- Todo material publicado incluye el nombre del portador o de la agrupación (sociedad, cabildo, familia), tal como ellos decidan ser nombrados.
- Se respeta el derecho a permanecer anónimo o a usar un seudónimo.
Se propone un comité asesor rotativo con representantes de al menos las agrupaciones portadoras activas (Tumba Francesa, congas, casas de trova, cabildos), que revisa disputas de clasificación o reclamos de restitución.
Este protocolo se revisa públicamente cada 12 meses o ante cualquier objeción formal de una comunidad portadora, y el historial de cambios queda documentado y accesible.